Torremolinos

Torremolinos, años 70. Una burbuja de libertad y libertinaje en la España gris de la dictadura franquista. Otro mundo. Ahora creo entender por qué los profesores nos llevaban de viajes de fin de curso allí: querían que viéramos que se podía vivir de otra manera y en colores.

¿Habéis leído “The Driffters” de James A. Michener?  El autor había escrito “Iberia”, donde trataba con pasión su viaje por España, exponía sus reflexiones, centrándose en las personas, lugares históricos…sintió curiosidad por Torremolinos y se acercó. Comprendió porqué todo el mundo hablaba de este lugar y pensó que quizás era ya mayor para entender su idiosincracia. Sin embargo, escribió “The Driffters” (“Hijos de Torremolinos” en español), novela que no consiguió competir con muchas otras de las que había publicado. “The Driffters” se convirtió en libro de lectura de los estudiantes norteamericanos y muchos venían con el libro como guía de viajes.

La novela se desarrolla a finales de los 60; yo empecé a ir en los primeros 70 y ¿qué encontré? ¿Libertad? Sí. Pasaje Begoña, Pasaje Zacatín, no recuerdo las calles, estaba cerca la comisaría de la policía, La Nogalera…pubs, night clubs, discotecas, salas de fiestas…Lo que buscabas, lo encontraba. Todo valía, siempre había locales abiertos, copas, drogas, música, gente de todo el mundo, catetos y sofisticados, buena y mala gente, se escuchaba y hablaba más inglés que español. ¿Libertinaje? Pues según lo que se pueda o quiera entender; para la España ñoña, gris y reprimida, todos los que iban allí eran libertinos. Torremolinos, el sitio de moda en todo el mundo, era una soplo de aire fresco, una  ventana abierta al mundo libre y muchos jóvenes lo comprendimos, no solo divirtiéndonos (cada uno a su medida), sino también respirando profundo para que la libertad penetrara por todos los poros de nuestra piel.

Empezaba a formarse la actual conurbación,  es decir ese continuo urbano que es la Costa del Sol, pero el centro era Torremolinos al que se añadió Benalmádena Costa, y algo más alejada despuntaba Los Boliches en Fuengirola. Los hoteles tenían ¡playas privadas! Lo que os digo, otro mundo (nada que ver con Chipiona o Rota).

A mediados de los 70 empezó a decaer, se fue llenando de bloques y más bloques de cemento y el aire fresco se concentró en Ibiza, que de paraíso del hippismo ha pasado a paraíso del pijerío o hippy-chic…Nada que ver con lo que supuso Torremolinos en su época dorada.

Anuncios

Acerca de mmerhum12

Me gusta leer, me gustan los libros, no puedo prescindir de la música. Aprender a escribir es un reto. Me dedico a la enseñanza. Soy profesora de Geografía e Historia en un instituto de secundaria obligatoria y postobligatoria. Intento disfrutar con mi trabajo y, a veces, lo consigo.
Esta entrada fue publicada en Viajes y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s