La sonrisa etrusca

La sonrisa etrusca es una novela del escritor español José Luis Sampedro, publicada en 1985.

José Luis Sampedro Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917 – Madrid, 8 de abril de 2013) fue un escritor, humanista y economista español que abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas. Una de las mentes privilegiadas que ha dado España en el último siglo.

Sarcófago etrusco de Los Esposos*. Necrópolis de Cerveteri, finales del siglo VI a. C. (Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia).

La sonrisa etrusca tiene como personaje principal a un viejo campesino calabrés, Salvatore Roncone. Él se traslada desde el sur a casa de uno de sus hijos, en Milán, para una revisión médica por una enfermedad grave. Dos relaciones ocuparán sus últimos meses de vida: el descubrimiento de su nieto, Bruno, con el que aprende la ternura, y el amor de una mujer que, al mostrarle un mundo desconocido para él, le hace poner en duda todos sus valores.

Salvatore es un viejo cascarrabias, tozudo y extraordinariamente apegado a la tierra calabresa en la que nació. En la gran ciudad encara el choque de dos mundos: el de su hijo, Renato, y su nuera, Andrea, quienes, junto a su único hijo, Brunetino, de trece meses de edad, forman una típica familia burguesa y urbana, con el suyo en el sur de Italia, mundo de sabores, de olores, de rancias y machistas costumbres y de rencillas familiares.
El pequeño nieto se llama Bruno, nombre que hace feliz al abuelo, pues, aun ignorándolo su propio hijo, era el nombre que recibía Salvatore en la clandestinidad partisana. Se establece así una relación entre el abuelo y el nieto, en quien vuelca su ternura y a quien intenta transmitir su amor por la vida, que a él, como consecuencia de la enfermedad, se le va escapando.

El autor se inspira en el nacimiento de su único nieto, Miguel, para escribir la que es su obra más leída.

“Está. Sigue ahí, en el banco frente al gran sarcófago etrusco de terracota, centrado bajo la bóveda: esa joya del museo exhibida, como en un estuche, en la saleta entelada en ocre para imitar la cripta originaria.
Sí, ahí está. Sin moverse desde hace media hora, como si él tambien fuese una figura resecada por el fuego y los siglos. El sombrero marrón y el curtido rostro componen un busto de arcilla, emergiendo de la camisa blanca sin corbata, al uso de los viejos allá abajo, en las montañas del Sur: Apulia o, más bien, Calabria.” La sonrisa etrusca. José Luis Sampedro, 1985.

* El Sarcófago de los esposos, de finales del siglo VI a.C., es el más conocido de los etruscos. En él una pareja de difuntos, semiacostados en un triclinium, departen con sus invitados, tal como hacían en vida.
La sonrisa etrusca, el título de la obra de Sampedro, hace referencia a la “sonrisa arcaica” que muestran los esposos, característica de la escultura griega del período arcaico que influyó tanto en la escultura etrusca. Es un rasgo convencional tendente al realismo, que indicaría que el rostro así diseñado pertenece a alguien vivo, queriendo mostrar su bienestar (como la pose que se busca en ciertas fotografías); o, alternativamente, un sentimiento de felicidad a través de la ignorancia.También se ha interpretado como un deseo de complacer a los dioses. No obstante, para la mirada actual, habituada a representaciones mucho más realistas, resulta artificial y forzada.
Las tapas de los sarcófagos son una de las tipologías escultóricas etruscas más destacadas, que reproducen a los fallecidos recostados en el lecho funerario en escenas relajadas y cotidianas. Muy características, de acusado realismo, aunque en los rostros son evidentes las huellas de arcaísmo griego, como los ojos almendrados, la sonrisa arcaica, etc. mmhr (16/08/2013)

Esta novela me causó una buena impresión, muy emotiva, despertó sentimientos diversos, m e entretuvo y volvería a leerla. ¿Quién me iba a decir que dos meses después de leerla me iban a diagnosticar el cáncer? Sí, el bicho, como dicen algunos de mis parientes, la bicha o Rusca como le llama el protagonista de esta novela. Afortunadamente, sigo aquí, he ganado al bicho. Ahora soy una superviviente.

 

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Acerca de mmerhum12

Me gusta leer, me gustan los libros, no puedo prescindir de la música. Aprender a escribir es un reto. Me dedico a la enseñanza. Soy profesora de Geografía e Historia en un instituto de secundaria obligatoria y postobligatoria. Intento disfrutar con mi trabajo y, a veces, lo consigo.
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