Aroma de heno

Era un día gris y triste. El viento helaba sus manos y por los agujeros de sus pantalones se colaba el frío. Se metió las manos en los bolsillos para calentarlas y de uno de ellos sacó un sucio pero perfumado pañuelo con el que limpiarse la nariz; el aroma que desprendía le recordaba a su madre, toda ella olía a heno. La echaba de menos. Después de pensarlo mucho había decidido emigrar a Francia, cualquier cosa con tal que comieran sus hijos y, si se podía, llevarlos al colegio para que se hicieran hombres de provecho. Ya hacía dos meses que su madre los había dejado con la abuela en el pueblo. La abuela tenía un pequeño huerto donde cultivaba patatas y coles; también tenía un gallinero y algunas conejeras. Él y sus dos hermanos más pequeños ayudaban a la abuela en lo que podían, sobre todo él. Solía llevar huevos a la tienda de Nicolás y con el dinero compraba otros productos como leche, legumbres y arroz. A veces, se acercaba a la escuela y miraba por las ventanas a los chicos que escribían en silencio ante la atenta mirada de D. Andrés, el maestro del pueblo. Ya tenía siete años pero aún no tenían dinero para poder ir a la escuela, quería aprender a leer, a hacer cuentas y todo eso. Su madre le había prometido que mandaría dinero y una parte iba a ser para pagar la escuela. Un día D. Andrés le pilló observando por la ventana como acostumbraba y le llamó. Le preguntó cuántos años tenía y por qué no asistía a las clases. Manolito le explicó que su madre había ido a buscar trabajo a Francia y que iba a mandar dinero para que él y sus hermanos pudieran ir a estudiar. El maestro, callado, se despidió y volvió a entrar en el colegio; algunos chicos se asomaban a la ventana, con sus narices aplastadas contra el cristal y se reían. Una semana después el maestro apareció por la casa de su abuela. Él se escondió, pensó que le iban a castigar porque su abuela siempre le decía que no se entretuviera en el camino y que D. Andrés le diría a su abuela que había estado mirando por la ventana…Su abuela y el maestro estuvieron hablando bastante, al parecer se conocían aunque hacía tiempo que no se veían. Cuando terminaron le llamaron y su abuela le explicó que a partir del día siguiente podía ir a la escuela. Pero ¿cómo? ¿es que madre ha enviado ya dinero? Su abuela le dijo que aún no, pero que pagaría la escuela haciendo algunos trabajos para D. Andrés.
Al día siguiente, su abuela lo lavó y le puso la mejor ropa que tenía – toda remendada- pero limpia y oliendo ¡cómo olía su madre! y se marchó a la escuela. El maestro lo recibió y lo presentó a los compañeros, la mayoría eran niños, excepto tres niñas, sentadas en un pupitre aparte. Pronto hizo amigos, aprendía con avidez números y letras, gramática y geografía. Limpiaba la escuela cuando los demás chicos se marchaban. Seguía ayudando a su abuela y todavía tenía tiempo para hacer los deberes a la luz de una vela, cuando sus hermanos estaban ya dormidos y su abuela se sentaba junto a él y les cosía la ropa.
Pasaron las semanas, los meses, y un día, recibieron una carta de su madre, lo supo porque ya sabía leer. La abrió y se la leyó a su abuela y a sus hermanos. Su madre había encontrado un trabajo sirviendo en una buena casa de Lyon, donde estaba como interna. Había ahorrado algún dinero y les enviaría un giro a la oficina de correos y un paquete grande con ropa que le había regalado la señora de sus hijos. Les echaba de menos y para el verano vendría de vacaciones. Estaban todos tan contentos que su abuela les dijo que el domingo les llevaría al pueblo y podrían ir al cine a ver una película. ¡Al cine! Nunca habían ido al cine. Su abuela le dijo que debía contestar a su madre y así fue como empezó con timidez y nerviosismo a escribir su primera carta. Su madre estaría orgullosa de él y pensando en ella le llegó el aroma a heno que tanto le gustaba.
Safe Creative #1202031023389mmhr (febrero/2012)

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Acerca de mmerhum12

Me gusta leer, me gustan los libros, no puedo prescindir de la música. Aprender a escribir es un reto. Me dedico a la enseñanza. Soy profesora de Geografía e Historia en un instituto de secundaria obligatoria y postobligatoria. Intento disfrutar con mi trabajo y, a veces, lo consigo.
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