La espera

“No amanecerá hasta que llegue. No importa que pasen horas, días o semanas, años quizás. Cuando los débiles rayos del sol de invierno iluminen su almohada, sabrá que es el día. Y se pondrá el vestido rojo, el que tanto le gusta. Sonará en la radio esa canción, sí, la que bailaron la tarde que se marchó. Entonces oirá el timbre de la puerta y, temblorosa, saldrá a abrazarle y darle los buenos días como si nada hubiera pasado.”
Este pensamiento se quedó grabado en su mente. Los días iban pasando. Las semanas, los meses se sucedieron. A un invierno le sucedió otro y otro, pero nadie llamó a su puerta.
Por fin, un día alguien llamó a la puerta, primero al timbre, después con los nudillos golpeó fuertemente y esta se abrió. Pasó al interior, sonaba una canción romántica muy antigua. Estaba el salón oscuro, encendió la luz y echó una ojeada. Entró en la habitación contigua y frente al ventanal, en un sillón desde el que se observaba la gente que iba y venía por la avenida, encontraron el cuerpo momificado de una mujer de larga melena blanca con un precioso vestido rojo. mmhr (julio/2011)

Anuncios

Acerca de mmerhum12

Me gusta leer, me gustan los libros, no puedo prescindir de la música. Aprender a escribir es un reto. Me dedico a la enseñanza. Soy profesora de Geografía e Historia en un instituto de secundaria obligatoria y postobligatoria. Intento disfrutar con mi trabajo y, a veces, lo consigo.
Esta entrada fue publicada en Microrrelatos y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s