La fuente de las meigas


Fotos: mmhr, 2007

Así no podían seguir, a veces por no tener no tenían ni pan que darle a los hijos. La mar cada vez daba menos y se cobraba más vidas. El terruño apenas si daba unas patatas y algo de maíz… Vivían en la más absoluta miseria y no parecía que la situación fuese a cambiar.

Tenía que decírselo a su esposa, lo tenía ya decidido, emigraría, iría a América. Su abuelo, cuando era pequeño, le contaba cómo se marcharon muchos de la parroquia llenos de esperanza e incluso cómo alguno volvió rico (“el indiano”, le decían desde entonces).

Cuando llegó a la casa, su mujer, con rostro cansado y con incipientes arrugas, preparaba algo de comer. Los hijos, de tres, cuatro y seis años se lavaban las manos entre risas y empujones. Una vez empezaron a cenar, miró a su mujer, y con titubeos le espetó: “Me voy a América, así no podemos criar a nuestros hijos, además quiero que vayan a la escuela y tengan una vida mejor”. Ella lo miró y sólo contestó: “Yo iré también, dejaremos a los niños con los abuelos”.

Vendieron todo y compraron los billetes para México. Decidieron ir allí porque había algunos conocidos de su padre (republicanos exiliados) y sería más fácil empezar con su ayuda.

Fue duro pero, al cabo de 30 años, eran dueños de varios restaurantes y varios hoteles. Habían hecho una gran fortuna y sus hijos habían podido estudiar en la universidad y tenían la vida resuelta.

Decidieron volver, retornar al pueblo como aquel “indiano” que le contaba su padre.

Los hijos se quedaron al frente de los negocios y la hija era profesora en la universidad.

Cuando llegaron al pueblo se hizo una gran fiesta con todos los familiares y vecinos. Se compraron un terreno y se hicieron una gran casa, no les faltaba de nada, sin embargo, le entristecía la situación en la que estaban sus vecinos y decidió ayudarles.

El asunto era el siguiente: después de irse ellos les habían expropiado al concejo de la parroquia “la fuente de las meigas” y las tierras que había alrededor, ahora pertenecían a un señor, D. Mario. El pueblo tenía que seguir surtiéndose de agua de esa fuente y el dueño del terreno lo permitía mediante el pago de un canon generoso.

¿Cómo era posible que el alcalde aún no hubiera desarrollado las infraestructuras necesarias para que todos tuvieran agua corriente? ¿Cómo, estando ya en democracia, no existía una empresa pública que abasteciera a los parroquianos? Era increíble que a finales de los 80 sucediera eso.
Se reunió con el alcalde y los concejales y se ofreció para pagar todas las obras necesarias para los sondeos y una vez que se encontrara agua, también las obras para su canalización.

El pueblo estaba exultante de alegría. El alcalde los convocó y propuso darle la medalla de hijo predilecto y poner su nombre a una calle que tenía el de un general del régimen anterior.

Imagen obtenida de Internet

Sólo había una persona que no estaba contenta, estaba muy furiosa con todo esto. Era D. Mario, el dueño del manantial, porque se quedaría sin el negocio, que le había reportado pingües beneficios, y que junto a otras actividades innombrables le habían enriquecido aún más. Él tenía la solución. Contrató a un asesino a sueldo, a un sicario colombiano, que le hacía algunos trabajitos de vez en cuando y le ordenó que acabara con la vida del benefactor del pueblo.

No pasó mucho tiempo, cuando un día mientras el “indiano nuevo”, “el mexicano”, como lo llamaban ahora en el pueblo, paseaba por su antiguo terruño, recibió dos disparos y cayó muerto en el acto… (merhum, el 04 Mar 2009)

Safe Creative #0911234957612

Anuncios

Acerca de mmerhum12

Me gusta leer, me gustan los libros, no puedo prescindir de la música. Aprender a escribir es un reto. Me dedico a la enseñanza. Soy profesora de Geografía e Historia en un instituto de secundaria obligatoria y postobligatoria. Intento disfrutar con mi trabajo y, a veces, lo consigo.
Esta entrada fue publicada en Relatos y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s